
Había salido con una amiga. Y me jaló en un taxi y me dejó en el Jockey. Tenía que tomar esos carros que van por todo Evitamiento para llegar a mi casa. Me disfracé de piraña, crucé el peatonal y me subí a un carro. Luego de un rato el cobrador se me acerca y le di un sol y le dije que iba a la Ricardo Palma.
“¿Cómo le voy a cobrar a una belleza como tú? ¿Qué me diría el cobrador? Tampoco es que me falte tanta plata como para no cobrarle a alguien así…” Y me devolvió mi sol. Lo cogí (ni tonta ni perezoza)… Y se paró al lado mío y me hizo el habla:
-¿Estudias?
- No, ya terminé.
- Ah, ¡encima ya terminó! Mírenla pues… ¿Qué estudiaste? Si no es indiscreción…
- Comunicaciones.
- ¿Cómo es eso?
- Teatro, televisión, radio…
- Ah ya. ¿Y cuánto tiempo estudiaste?
- 5 años.
- Entonces debes tener unos 22 o 23…
- Un poquito más.
- 25.
- Sí.
- Ah mira… Si yo empezara a estudiar entonces terminaría a tu edad.
- ¿Y por qué no lo haces?
- Han pasado cosas no he tenido dinero…
En eso, me contó toda su historia: Cómo llegó a Lima a los 17 años desde la selva. Se puso a trabajar en la línea del “Chino” (esos carros salvajes no creen en nadie), dejó el trabajo, tuvo problemas, y entre una y otra cosa no se pudo poner a estudiar.
- Yo quería meterme a estudiar este año pero no pude.
- Te va a ir bien. (No sé por qué lo dije, solo lo sentí en mi corazón)
- ¿En serio?
- Sí, claro. Apenas tengas algo de plata, métete. (Luego de una pausa dramática, jaja) ¿Tienes fe?
- (Me miró extrañado y luego respondió) Sí… Con fe, dices…
- Con fe.
- Con fe todo se puede. Sí, tienes razón. Lo voy a hacer. Te bajas en el paradero, ¿no?
- Sí.
- ¿Vives por acá?
- Sí.
- Yo vivo en San Juan, por Las Cucardas.
- Jajaja. Qué buena zona.
- ¿Cómo te llamas?
- Romina
- Yo soy Brad Pitt.
- Ah ya... Brad Pitt…
- Jajaja. Mentira, me llamo Jimmy. Chau Romina, cuidate.
- Chau Jimmy.
Fue un momento inédito. Cada pausa, cada sonrisa, cada segundo. Empezó como un juego suyo y terminó como lo más serio del mundo: un mensaje de fe. Solo Dios sabe si "Brad Pitt" triunfará... de su mano.
Es por eso que le agradezco a Dios con todo mi corazón.