domingo, 1 de mayo de 2011

Juan Pablo, el tierno

Todos sabemos que hoy beatificaron a Juan Pablo II. Un hombre ejemplar, peregrino, amigo, sencillo, HUMILDE como ninguno... Demasiado parecido a Jesús.
No tengo mucho por decir respecto a este hecho. Su vida y su testimonio se tumban a las miles de habladurías en contra de la Iglesia. Es cierto que han existido muchos sacerdotes que han pecado gravemente (como todos nosotros también caemos) pero el lado bueno es mucho mejor.
Hoy tenemos un inmenso motivo para alabar a Dios. Y un regalo de la Iglesia: un bello intercesor en el cielo.

Este beato será mi apoyo y un ejemplo a seguir. Hoy empiezo mi disciplina de oración de nuevo. A seguir poniéndole punche a mi vida espiritual. Vale la pena.

Es por eso que le agradezco a Dios con todo mi corazón.

domingo, 17 de abril de 2011

Si no fuera por ellos...

Hoy recordé una vez más mi vocación misionera: Nací para ser catequista. Ya empezó el nuevo programa de Confirmación y estoy emocionada con ello. No me cansaría de evangelizar a jóvenes.
Me ha tocado un nuevo grupo, todos son muy buenas personas y estos meses serán increíbles.
Hoy fuimos a misa juntos, como corresponde, y yo venía de unas semanas flojas espiritualmente. Cuando llegó la hora de la comunión, los chicos fueron y yo no podía ir a recibir a Cristo pues no estaba preparada. Me sentí exhortada. Desahuevada.
Uno de ellos me pregunta: "¿Vas a ir?" Y yo le dije que no podía pues no había podido llegar a tiempo para confesarme. "Tienes que llegar más temprano, pues", me dijo sonriente. No podía evitar darle toda, todita la razón.
Que un chico mucho más joven que yo me motive a regresar al camino, a dejarme de sonsear y ponerme las pilas, a reconocer mis errores... fue mi Domingo de Ramos perfecto. Por tanto, en la siguiente misa, hice mi colita y me confesé (si no hubiera pasado lo anterior, no me hubiera confesado por flojera y lo hubiera dejado pasar un domingo más, lo admito).
Estoy animada y feliz porque encuentro en la catequesis lo que Dios quiere para mí.

Es por eso que le agradezco a Dios con todo mi corazón.

jueves, 17 de marzo de 2011

Estás ahi

Ayer llegué a la parroquia temprano y entré al Santísimo. Hace tiempo no lo hacía, lo cual considero sumamenre descortés porque voy a SU casa pero no lo saludo.
Sólo estuve diez minutos ahi, pero fue más que suficiente. Me sentí avergonzada en su presencia, el corazón me latía rápido. No sabía por qué me sentía así, pero lo único que puedo decir es que hoy corroboré una vez más que Dios existe (teoría que se cree absolutamente a través de la fe, pero que también se comprueba día a día con el corazón).
El Santísimo no es solamente una imagen, es Jesús (el mismo que murió y resucitó por nosotros) presente, mirándote a los ojos y derramando su amor y su paz. Altamente recomendable.

Es por eso que le agradezco a Dios con todo mi corazón.